La realidad de nuestra sociedad observa una serie de situaciones de complejidad que afectan a los menores en su etapa formativa tanto inicial o primaria, como secundaria.

 

En muchas situaciones se advierte que aspectos y situaciones adversas en la conducta o proceder de los alumnos, sean de origen personal, familiar o grupal, afectan el normal y correcto desenvolvimiento de su etapa formativa y requieren la intervención de un profesional capaz de actuar efectivamente en la asistencia de los menores a fin de lograr su mejoramiento a través de especialistas en la materia como los son los psicólogos educacionales, permitiendo así una optimización en la relación alumno-maestro.

De allí que para poder detectar e intervenir oportunamente problemas educativos, de aprendizaje, emocionales o de otra naturaleza pueda tener un estudiante o un docente sea necesario la presencia de un psicólogo en cada escuela, que pueda colaborar e intervenir conjuntamente con docentes, directores, trabajadores sociales, padres y propios estudiantes a efectos de establecer la prevención, identificación de inconvenientes o dificultades detectadas, en miras al mejoramiento o solución de los mismos.

 

La incorporación obligatoria del cargo que se propone en la figura del Psicólogo Educacional, se sustenta en su adiestramiento y capacitación especializada, tanto en ámbito la psicología como en el educativo.